¿De qué hablamos cuándo hablamos de psicoanálisis?

El psicoanálisis es esencialmente una praxis cuyo eje central por así decirlo está puesto en la palabra, es decir, la cura a través de la palabra o en términos simples en hablar de lo que causa malestar y padecimientos.

Ya decía Lacan que no hablamos más que de nuestro propio síntoma. Pero no nos confundamos, hablar y asociar libremente no implica que la charla en el marco de una sesión sea azarosa sino que hay una dirección. El analista direccionará la cura pero no a lxs pacientes o analizantes, quienes al asociar libremente estarán dirigiendo su discurso.

Ahora bien, entonces ¿ qué sí hace el analista?

Concibo nuestra praxis y nuestra labor como la de acompañantes que no sólo interpretan sino también interpelan, señalan, re preguntan, y esencialmente alojan a sus analizantes, sus discursos y sus padecimientos. Siempre bajo la premisa de no generalizar y de ubicar la singularidad y subjetividad de cada quien, sin juicios morales, sin recetas mágicas, sin direccionar un deber hacer. Todo esto, y mucho más, hace a nuestra posición ética como analistas, ya que no se tratará de nuestros ideales de salud, ni nuestros recursos, sino de los que trae quien viene a consulta.

En síntesis, me gusta pensar al psicoanálisis como un camino, como hacer-se o fabricar-se un destino, es poder cambiar de posición y asumir su responsabilidad subjetiva. Es dar y habitar palabras y significantes allí donde antes todo era silencio, angustia y padecimiento corporal.

El psicoanálisis también puede ser caos, pero aún ese caos traerá una verdad única e intransferible.

Por Lic. Marianela Santillán